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UN DOLOR DE CABEZA QUE
SE PROLONGA POR MAS TIEMPO DEL QUE SE PUDIERA
CONSIDERAR NORMAL...
Es posible que usted considere que ese dolor de cabeza tan intenso que a veces le
atormenta es síntoma de algo grave (por lo general, de acuerdo con las encuestas, en lo
primero que pensamos es en el desarrollo de un tumor maligno en el cerebro). Sin embargo, no debe usted preocuparse demasiado por ese síntoma, porque por lo general el 95% de los dolores de cabeza no son causados por condiciones serias de la salud. Los tipos más frecuentes de dolores de cabeza son provocados por:
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El estrés y los estados de ansiedad incon-trolables;
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la sinusitis;
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las infecciones virales;
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los problemas de la visión;
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la menstruación y la menopausia
(en el caso específico de la mujer).
Sin embargo, cuando el dolor de cabeza no se alivia con ningún medicamento o analgé-sico que se pueda estar tomando, si se pro-longa por varios días y aumenta en inten-sidad, además de que se presenten otros sín-tomas sospechosos (como pueden ser la fie-bre, el endurecimiento del cuello, un estado de somnolencia general, la sensibilidad a la luz, vómitos, convulsiones, debilidad en los músculos faciales y de las piernas, un estado de confusión anormal, y problemas de la vi-sión), entonces no hay tiempo que perder. ¡Su propio cuerpo le está indicando que se encuentra usted ante una situación de emer-gencia médica! Según la combinación de es-tos síntomas mencionados anteriormente, el médico tratará de determinar si se trata de:
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meningitis (la inflamación de las mem-branas que rodean el cerebro y la médula espinal, y que puede ser sumamente gra-ve, al punto de poner en peligro la vida de la persona afectada);
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una hemorragia interna; o
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inclusive un tumor cerebral.
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CUANDO SE PRESENTAN
CAMBIOS SUBITOS EN LA VISION...
Si usted comienza a experimentar cambios súbitos en la visión (y de repente detecta puntos negros o ciegos, y pérdida par-cial de la vista), es natural que se preocupe:
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Si su campo visual comienza a estrecharse y comprueba que tiene menos visión periférica de la normal, lo más probable es que su nervio óptico esté dañado.
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Si la mancha ciega, oscura, se presenta en el centro de su campo de visión, y si un ojo está más afectado que el otro, puede estar sufriendo de degeneración macular (una condición relacionada con el envejecimiento natural del cuerpo, en que una parte de la retina ––que es conocida como la mácula–– se destruye obstaculizando la visión).
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Si ambos ojos son los afectados, entonces puede haber sufrido una ruptura en alguna arteria del cerebro, o se puede haber obstruido, impidiendo el paso de la sangre al cerebro (lo que normalmente se llama una embolia).
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Finalmente, si ese punto ciego o mancha aparece en el campo visual externo, también puede deberse a un tumor que se esté desarrollando en la glándula pitui-taria.
No obstante, considere que existe la posibilidad de que se esté presentando una situación de ceguera repentina causada por muchas condiciones: desde un dolor de cabeza migrañoso o la inflamación del nervio óptico, hasta problemas con la retina, sus venas y arterias, o una embolia. En algunos casos la ceguera que se pueda presentar repentinamente es temporal; en otros, sin embargo, puede ser permanente. Además, tome en consideración que la ceguera se va desarrollando lenta y progresivamente debido a la presencia de cataratas, la diabetes mellitus, y (posiblemente) el glaucoma.
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¿DIFICULTAD AL TRAGAR?
¡PUEDE SER
ALGO MAS QUE AMIGDALITIS!
Si al tragar siente como si el alimento se quedara atrapado en la garganta o en el pecho, o considera que tarda demasiado en descender por el esófago, se trata de un síntoma importante que debe ser comunicado de inmediato a su médico. Conocida como
disfagia, esta molestia puede estar acompañada muchas veces de dolor o de una sensación de quemadura interna, muy molesta. Hay muchas causas que pueden provocar dificultades al tragar y que no son de cuidado, y entre las mismas podemos citar:
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La ansiedad;
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la amigdalitis (inflamación de las amígdalas);
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la inflamación de la faringe (la parte posterior de la garganta), causando una faringitis u otro trastorno similar...
Estos son síntomas que deben ser tratados, desde luego, pero los cuales no son tan importantes. Sin embargo, la dificultad al tragar puede sugerir una condición mucho más grave:
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un problema muscular o nervioso;
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úlceras estomacales (causadas cuando los ácidos se devuelven del estómago al esófago);
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un cáncer del esófago, la laringe, o el estómago.
El especialista es quien únicamente puede determinar qué factores son los que están causando este problema. ¡Véalo cuanto antes!
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¡PRESTELE ATENCION
ESPECIAL A LOS
ABULTAMIENTOS EN EL CUELLO!
Los abultamientos que muchas veces aparecen en el área del cuello pueden indicar algo grave, y la condición debe ser atendida cuanto antes. Sin embargo, no hay motivos para alarmarse innecesariamente ya que el médico, al someterlo a un reconocimiento, podrá determinar si se trata simplemente:
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De una glándula sebácea que se ha obstruido; un desarrollo graso (conocido como lipoma);
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o un ganglio linfático inflamado (lo que sucede cuando existe una infección y el cuerpo la está combatiendo; por ejemplo, a causa de un resfriado, amigdalitis, o una infección dental, siempre acompañada por el dolor del área afectada).
No obstante, la inflamación de
los ganglios del área del cuello pudieran indicar la presencia de:
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Mononucleosis;
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el sarampión alemán;
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una infección parasitaria conocida como toxoplasmosis (que se adquiere cuando se consume carne mal cocida o contaminada que ha estado en contacto con heces fecales de gatos infectados).
También hay casos en los que los ganglios del cuello inflamados pueden indicar tuberculosis, leucemia, y hasta cáncer del tejido linfático. Cuando ese abultamiento no obedece a esas causas, el especialista inclusive pudiera sospechar la presencia de algún tumor (benigno o maligno), así como un problema de la glándula tiroides.
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¡LA TOS PERSISTENTE
DEBE SER ATENDIDA!
Cuando se nos presenta alguna irritación pulmonar el cuerpo utiliza la tos como primer vehículo para eliminarla. La mayoría de los ataques de tos no son graves, afortunadamente. Ahora bien, si persisten y se prolongan por más de dos semanas, o si se presentan acompañados por dolor en el pecho, esputos sanguinolentos, y otros síntomas, ello indica que es el momento de ver al médico... ¡y sin pérdida de tiempo!
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Si la tos es seca (o sea, aquélla que no produce flemas ni mucosidades), lo más probable es que se deba a un resfriado, a alguna sustancia irritante presente en el medio ambiente, o a la coriza procedente de la nariz (que irrita la garganta y causa la tos).
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Asimismo, si la tos es intensa durante la noche y se manifiesta acompañada por dificultades respiratorias y un sonido silbante, pudiera sugerir un ataque de asma.
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La tos con mucosidades también puede manifestarse como consecuencia de un resfriado, una infección en el pecho (la bronquitis, por ejemplo, que también se presenta acompañada por otros síntomas, como son la falta de aire, fiebre y dolor debajo de las costillas al respirar).
Sin embargo, la tos puede sugerir:
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un enfisema (los alveolos pulmonares afectados);
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una neumonía (inflamación de los pulmones causada por organismos infecciosos);
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la tuberculosis; y
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un absceso pulmonar (una cavidad pulmonar llena de pus).
Si además de la tos se presenta un dolor en el pecho, acompañado de sangre al expectorar, la respiración es dificultosa, y comienza a perder el apetito y el peso, es preciso ver al especialista, ya que se puede sospechar de un cáncer del pulmón.